Don José Márquez

El pintor nació en Arcos de la Frontera (Cádiz) su vocación pictórica emergió antes de empezar a andar. A los 18 años ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes donde obtuvo las máximas calificaciones. Terminado sus estudios empezó inmediatamente su producción de pintura y escultura realizando continuas exposiciones exitosas en: Madrid, Andalucía, Castilla la Mancha, París, Nueva York, etc.
Posee la titulación necesaria como profesor de arte y en el año 1973 se le ofreció la cátedra (máximo puesto dentro de una disciplina universitaria) en la universidad de Sevilla sobre dibujo al natural, puesto académico que el artista no aceptó dado que su principal interés es poner todo su tiempo y energía en su propia realización artística.
Salvador Dalí admiró y le interesó la producción artística del pintor gaditano adquiriendo el óleo titulado “Raptada por la Máquina” en 1974. También otros pintores apreciaron y adquirieron obra de este pintor como el Sr. Fernando Zóbel.
Este artista aparece citado en libros de arte como enciclopedias de ámbito general también las de ámbito más particular como la Enciclopedia Andaluza de Artistas. Sus obras y entrevistas han sido impresas en diarios de tirada nacional y regional.
Este maestro domina todas las técnicas artísticas dentro de la escultura y la pintura donde maneja a la perfección todos los formatos creando un leguaje único e innovador en todas las áreas en: el retrato psicológico, plasmando la fisonomía de la persona y su carácter personal más allá de lo evidente; el autorretrato, siguiendo la costumbre de otros artistas como Van Gogh, Rembrandt, etc. ha actualizado esta expresión artística introduciendo alrededor de su figura una atmósfera muy evidente acorde con el estado de su espíritu, realzando la armonía de la pieza y dando más información al espectador sobre su auténtica intimidad del momento; las naturalezas muertas, más que naturalezas muertas se las puede denominar naturalezas vivas, porque el pintor dota a cada objeto de un aura personalizada y por medio de focos de luz espectaculares surgidas en la composición, imposibles de vislumbrar en la realidad o mediante la manipulación de la imagen por técnicas digitales, el conjunto se vuelve al origen de la riqueza de los conceptos albergados en el fuero interno de su creador, las marinas con cierto aroma romántico en volúmenes pero a la vez costumbrista en los temas se actualizan y este listado se podría alargar en cientos de documentos pues el lenguaje creativo de este maestro es una energía propia que sólo se podría aprehender (en el sentido más clásico del termino) entrando físicamente en el universo más oculto del artista.
Su acción social ha dejado su impronta en forma de exposiciones permanentes de sus obras en lugares públicos donde la gente puede disfrutar de su maestría como en el Madrileño Café Gijón, lugar de reunión institucionalizada desde hace más de 110 años por la elite de los artistas de Madrid donde el espectador puede deleitarse en una colección de retratos de literatos y actores famosos que han trabajado en España. En el Casino de Madrid que es una institución que promociona el arte y la cultura desde 1836, tiene su sede en la madrileña calle de Alcalá en un edificio majestuoso (en 1993 por Real Decreto estatal fue declarado Bien de Interés Cultural como conjunto arquitectónico artístico) y en su interior está su gran patrimonio artístico que se expone permanentemente. Entre sus diversas colecciones hay obra pictórica de principios de siglo de: Cecilio Pla, Emilio Sala, Anselmo Miguel Nieto, Fernando Álvarez de Sotomayor, Manuel Benedito, Julio Romero de Torres, Antonio Gomar, etc. Esta institución ejerce un restringidísimo acceso a la adquisición de nuevas obras de artistas contemporáneos por su estricta y exigente elección en las calidades de sus adquisiciones, contando con a penas siete obras de gran formato de autores vivos entre los que destaca el Sr. Marquez que tiene dos oleos colgados en distintos salones: “El Sueño de la Menina” y “Venturas y Desventuras de Don Alonso Quijano” lienzo de (3,30 por 2,24 metros).
En la actualidad sigue centrado en la producción de nuevas obras artísticas para sus próximas exposiciones.
Seguidamente se transcribe de forma ejemplificativa una de las voces enciclopédicas referidas a este artista:
Enciclopedia General de Andalucía. Tomo 12, paginas 5357 y 5358.

MARQUEZ, JOSE. (ARCOS DE LA FRONTERA, CADIZ )

Pintor y escultor. Uno de los artistas andaluces más singulares del panorama pictórico español del último tercio del siglo XX, con una obra desgarradoramente original desde su irrupción en los años sesenta. Su infancia transcurre en el campo de Arcos de la Frontera, en el seno de una familia que trabaja en el cortijo Isaac Peral, donde nace. Este contacto directo con la naturaleza es determinante para el desarrollo de su obra, y en los primeros años de vida, “en un universo de palomas, toros y flores” – según él mismo recuerda- su vocación está ya perfectamente definida: modela figuras con el barro de los arroyos y crea, semejando acuarelas, emociones sobre papel con pétalos de flores. Autodidacta, descubre en la adolescencia las herramientas tradicionales de trabajo: gubias, lápices de colores, pinceles… Sin abandonar el dibujo y el modelado, trabaja en diversos oficios, y con 18 años, siendo peón en el vecino pantano de Bornos, los ingenieros de la compañía descubren sus dotes artísticas y deciden sufragarle los estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, donde es alumno ejemplar (recibe el Premio Martínez Montañés de escultura con 22 años).
Tras completar sus estudios se instala en Alcalá de Guadaira (Sevilla) apadrinado y admirado artísticamente por Baldomero Romero Ressendi –quien vive también en Alcalá-, y prepara su primera exposición en Madrid. Su obra impacta por su fuerza, sus dimensiones mitológicas, poblada de seres monstruosos –formas humanas con cabeza de pájaro, peces, motivos vegetales o taurinos-, por su impronta clásica y contemporánea el mismo tiempo. Cuando en 1973 es descubierto en Madrid por el crítico Joaquín Castro de Beraza, su prestigio se consolida y su firma es habitual en el circuito nacional de galería de arte. En 1974, la revista Gazeta del arte le dedica un monográfico y reproduce en la portada una obra suya con el titular “José Márquez: el surrealismo revivido”. Salvador Dalí, el pintor al que aquel número de Gaceta dedica el segundo monográfico, adquiere la obra estampada a todo color en la portada (“Raptada por la máquina”). Comienza a hablarse del fenómeno Márquez (Mario Antolín), del “primitivismo” de su obra, de su dominio extraordinario del color, de sus pinceladas y veladuras de estirpe velazqueña o de su cercanía con el universo de El Bosco. (Castro de Beraza). En manuales de Historia del Arte europeos, José Márquez figura como creador del “realismo mágico andaluz” (cuya estela luego siguen pintores como Francisco Borrás o Francisco García Gómez), movimiento artístico que corre paralelo al fenómeno de los narraluces en literatura. El escritor Alfonso Grosso le dedica encendidos elogios y el poeta sevillano Francisco José Gutiérrez Anaya compone una “Oda al marquianismo”, en homenaje a su obra.
Su dedicación a la escultura, a la cerámica y al grabado también es constante desde sus mismos comienzos. Pepe Márquez, artista más de estudios que de galería, que transita y vive la bohemia del arte en su sentido más romántico, es fiel a su temperamento original y a su propio universo de seres fantásticos, palomas, flores, y toros, y nunca abandona la pintura ni la escultura en su estudio del barrio de Santa Cruz en Sevilla. Permanece ajeno a los circuitos del arte actual y comercial, y tras temporadas de escasa actividad pública, reaparece en los años noventa con nuevas exposiciones en España. A comienzos del siglo XXI, instalado en Madrid, continúa su obra, por diferentes caminos pero con su mismo acento personal, y presenta nuevas colecciones (Galería de retratos en el madrileño Café Gijón, tauromaquias en el Casino de Madrid en la Ferias Taurinas de San Isidro, óleos y dibujos en El Toboso, Toledo, entre otras). Gran parte de su obra se encuentra repartida en colecciones particulares de diferentes países (España, Italia, México, Francia, Colombia, E.E.U.U. o Rusia). La pintura de Pepe Márquez, artista genuinamente heterodoxo y clásico ya en vida, perfecta conjunción de instinto natural y técnica impecable, está llamada a configurar un capítulo propio dentro de la historia del arte andaluz contemporáneo (J. CH.)
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